Esta ruta metodológica nace de la experiencia vivida en Margen Centro, un proceso de investigación-creación que se tejió desde la práctica, la escucha y el diálogo con las comunidades del territorio. No es una receta ni un protocolo: es una invitación a caminar con otros, a investigar los afectos y la memoria.
Cada paso que aquí se comparte puede transformarse según el lugar, las personas y las preguntas que orienten el proceso. Más que una guía, es una caja de herramientas para acompañar procesos donde la investigación se convierte en una forma de comprender, dialogar y transformar colectivamente.
Margen Centro
Ruta metodológica
Puntos de partida:
por qué y para qué investigar
1.
Mapa de actores y referentes comunitarios
Antes de empezar, es necesario conversar sobre las motivaciones: ¿qué nos inquieta?, ¿qué memorias queremos comprender?, ¿qué silencios queremos romper?
Investigar desde el margen es preguntarse también por el sentido comunitario de lo que hacemos: reparar una historia, reconocer una práctica, abrir un diálogo.
En este comienzo se acuerdan principios que sostienen el proceso:
Respeto: por las personas, los tiempos y el territorio.
Escucha: a los matices del relato, a lo que se dice y a lo que se calla.
Cuidado: con la memoria, con las personas, con los archivos y con uno mismo
Transparencia: sobre los propósitos, alcances y límites de la investigación.
2.
Cada territorio tiene voces que lo habitan y lo narran. Identificar a las personas, grupos y espacios que sostienen la memoria local permite tejer vínculos y reconocer a quienes puedan mediar entre la comunidad y el equipo de investigación.
Más que un “mapa”, se trata de un tejido de actores e iniciativas.
3.
Presentación del proyecto y acuerdos éticos
Toda investigación comienza con una conversación franca. Explicar qué se va a hacer, cómo y para qué es parte del cuidado.
De ese diálogo surgen acuerdos éticos y consentimientos informados, siempre escritos con palabras sencillas, revisados colectivamente y adaptados a las necesidades y lenguajes de la comunidad.
Partir de una estructura metodológica no impide transformarla.
En Margen Centro, la propuesta inicial se fue afinando en diálogo con actores locales, gestores culturales y académicos.
Validar ideas, revisar conceptos y escuchar otras miradas permitió que el proyecto cobrara nuevas formas.
Construcción y
contraste del proceso
4.
Revisión conceptual
situada
Toda investigación se sostiene en palabras. Revisarlas colectivamente ayuda a comprender qué significan para cada quien.
Un glosario compartido permite reconocer esas diferencias y orientar las estrategias de trabajo (entrevistas, recorridos, talleres, grupos de conversación).
Pensar los conceptos desde el territorio evita imponer lenguajes ajenos y abre espacio a la palabra propia.
5.
Caminar el territorio es una forma de conocerlo.
La observación etnográfica invita a estar, mirar y habitar por un momento los espacios donde transcurre la vida cotidiana.
Caminar sin prisa permite reconocer las dinámicas del lugar, cómo las personas se relacionan con él, cómo lo entienden, lo usan y lo apropian.
Observación etnográfica
y lectura del espacio
6.
Entrevistas
y conversaciones
Escuchar es una forma de comprender.
Las entrevistas en Margen Centro se pensaron como espacios de diálogo con distintos actores: gestores comunitarios, institucionales, expertos temáticos y personas del territorio.
Cada perfil ofreció una mirada distinta sobre los patrimonios que resisten.
Las conversaciones partieron de preguntas semiestructuradas, diseñadas para guiar sin limitar.
Más que seguir un cuestionario, se buscó abrir un espacio fluido donde las voces pudieran fluir con libertad y sentido propio.
7.
Los talleres y activaciones fueron espacios para poner en diálogo las voces del territorio con los hallazgos de la investigación.
En ellos se encontraron personas que habitan los espacios de maneras distintas: vecinos, gestores, colectivos, transeúntes.
Cada encuentro permitió contrastar miradas y completar el relato que se iba tejiendo sobre los patrimonios al margen.
Estos espacios no sólo validaron la información recolectada, sino que abrieron nuevas interpretaciones y conclusiones compartidas sobre cómo se viven y resisten los patrimonios en cada comunidad.
Talleres y dispositivos
de participación
8.
Revisión de archivos
y triangulación
Los documentos, los relatos y las observaciones se entrelazan para construir una mirada más completa.
La revisión de archivo y bibliografía permite contrastar las memorias orales sin restarles valor, sino para darles contexto y sustento histórico.
La triangulación no busca una verdad única, sino poner en diálogo versiones y silencios, reconocer los vacíos y fortalecer las voces que emergen desde la experiencia.
9.
El cuidado también es logístico. Antes de cada salida o actividad, evalúa:
Las condiciones del lugar y las rutas de desplazamiento.
Los permisos o acompañamientos necesarios.
Las condiciones de salud, seguridad o riesgo.
Cuidarse es parte del proceso.
Seguridad y movilidad:
matriz de tránsito
10.
Archivo, transparencia
y devolución
Organizar el material recolectado (audios, fotos, notas, documentos) es un acto ético.
Registrar fechas, lugares y permisos garantiza claridad.
Antes de compartir, conversa con la comunidad: qué se guarda, qué se muestra y qué se devuelve.
El archivo no es un final, es una herramienta viva para seguir construyendo memoria.
11.
Investigar desde el margen es también mirarse a sí misma: reconocer las emociones, las posiciones políticas y los afectos que atraviesan la práctica.
La reflexividad es una forma de militancia consciente: cuidar el vínculo, reconocer el poder y no olvidar de qué lado de la historia elegimos hablar.
Reflexividad y militancia consciente
12.
Productos y
continuidad
El resultado de un proceso comunitario puede tomar muchas formas: un mural, una cartografía, una exposición, un archivo digital o un relato colectivo.
Lo importante no es el formato, sino que la comunidad se reconozca en lo producido y lo sienta propio.
Cada entrega debe ser también una devolución, una oportunidad para abrir nuevas preguntas.
13.
Cierre
Propone investigar como práctica de cuidado, escucha y transformación.
Cada paso es una invitación a seguir tejiendo redes de memoria y acción colectiva desde los márgenes, allí donde la vida resiste y se reinventa.


Proyecto ganador de la Beca "Creando y Conociendo el Corazón de Bogotá", de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y el Programa Distrital de Estímulos 2025
